Hace ya muchos años, cuando acabé el instituto, me tocó, como tantos otros conquenses, viajar a Madrid para continuar mis estudios Universitarios. Durante mis años en la capital, a sólo 165 kilómetros de Cuenca, escuché varias veces el mismo discurso. “¿Eres de Cuenca?, me han dicho que está muy bien, tengo que ir a conocerla algún día”. Me sorprendía profundamente que hubiera gente que había atravesado el océano atlántico para viajar a Latinoamérica, pero no conocía las casas colgadas. Años después, a causa de mi trabajo, me tocaría a mi viajar alrededor del mundo y visitar muchos países. Durante este periplo he visitado cosas increíbles, pero puedo asegurar que nuestra tierra no tiene nada que envidiar a ningún otro lugar en el mundo. Lo digo sin acritud, sin caer en sentimentalismos patrios y lo voy a explicar en este post.

Alfonso VIII se enamoró de la ciudad y se quedó un tiempo a vivir en la misma.

Quizás, lo primero que habría que explicar antes de contar las razones por las cuales Cuenca te va a sorprender, sea explicar por qué, siendo una ciudad tan atractiva, sea tan poco conocida. La razón la encontramos en su fundación, en el SVIII. En aquel tiempo, el recién formado Califato Omeya necesitaba consolidar su reciente conquista de la península y necesitaba hacer una plaza fuerte en medio de un territorio bastante despoblado. Qunka, por su posición estratégica y su buen abastecimiento de agua cumplía bien la función requerida. Siglos después, cuando entró en la ciudad Alfonso VIII en 1177, tuvo que hacer unos incentivos fiscales muy atractivos para poblar con cristianos una ciudad con raíces completamente árabes. Y es que, al famoso rey, Cuenca le despertó sentimientos encontrados (tal y como ocurre a día de hoy). Por una parte, se enamoró de la belleza natural de la ciudad hasta el punto de quedarse a vivir en la misma durante un tiempo. Por otra entendió rápido que sin grandes prebendas no le sería fácil conseguir que la gente acudiera a establecerse a un sitio tan duro para vivir (en aquel tiempo sólo ir a lavar la ropa al río era un ejercicio infame), tan frío y tan lejos del resto de las ciudades importantes.

Con el devenir del tiempo, las condiciones de habitabilidad mejoraron, las comunicaciones crecieron mucho más allá que la media europea (hoy en día tenemos AVE y Autovia y estamos muy bien comunicados con las capitales colindantes, a menos de dos horas de Madrid y de Valencia) pero lo que nunca cambió fue esa sensación de aislamiento que siempre nos acompañó. A día de hoy Cuenca es una de las tristemente famosas capitales de la España despoblada. Si quieres visitarnos tienes que venir a propósito, nunca te caerá de paso.

El espectáculo visual está garantizado mires donde mires

Dicho esto, ¿Por qué tienes que conocer Cuenca a vista de globo?

1. El enclave.

Como hemos mencionado, la fundación de Cuenca se debe meramente a su situación estratégica y defensiva. Inicialmente fue un castillo rodeado por una muralla construido en medio de dos hoces (valles profundos) que la hacían prácticamente inexpugnable. El espectáculo visual está garantizado la mires desde donde la mires. Los ríos que la rodean, el Jucar y su afluente, el Huecar, excavan dos profundas hoces en las calizas mesozoicas sobre las que se asienta la zona antigua de Cuenca. Las increíbles formas kársticas, las que conforman también la “Ciudad Encantada”, se pueden ver incluso dentro de la propia ciudad y los ángulos para fotografiarla llegan hasta donde llega la imaginación. La antigua muralla se fundirá con la roca perdiendo en

muchos lugares su objeto pues es sustituida por farallones dolomíticos verticales imposibles de atravesar por ejercito alguno.

Vistas de Cuenca desde la Hoz del Jucar

Felipe II mandó a uno de sus pintores reales a pintar las vistas de la ciudad

  1. El viaje en el tiempo.

En una de las dos hoces mencionadas, la del Huecar, se encuentran las famosas casas colgadas, acompañadas del impresionante puente de San Pablo. Este bloque de casas pegadas a las rocas y un puente, obra de ingeniería puntera del SXVI, han impresionado tanto a humildes viajeros de todos los tiempos como a los propios reyes que la han visitado. En 1564 el Rey Felipe II pasaría por Cuenca a su vuelta a Madrid desde su visita a Valencia y se quedaría enamorado de la ciudad. Tanto que mandó a uno de sus retratistas reales, el flamenco Anton Van den Wyngaede que un año después fuera a visitarla para incluirla en el Atlas de Ciudades que estaba confeccionando el monarca. El Atlas nunca se llegó a publicar, pero las dos vistas de Cuenca, una desde la parte Oeste y otra en el Huecar, con las casas colgadas y el puente de San Pablo en el centro, aun se conservan. Dicen, que la segunda de las vistas, fue un capricho personal que el rey le pidió específicamente a su pintor.

Vista de Anton Van de Wyngaerde en 1565 desde la Hoz del Huecar

Cruzar el puente de San Pablo es hacer un viaje al Siglo de Oro

Aquella fue la España de los Tercios de Flandes, de la conquista de América, del imperio donde nunca se ponía el sol, la España de Cervantes y el Quijote. Hoy en día, podemos comparar el trabajo que hizo el pintor con las vistas actuales. Sorprendentemente, salvo detalles, la ciudad se conserva ajena al paso de los siglos. Como si no hubiera pasado el tiempo por ella. Cruzar el puente de San Pablo y entrar en sus callejones es hacer un viaje al Siglo de Oro. Uno puede entender rápido porqué Felipe II incluyó Cuenca en su Atlas de ciudades y porque incluso el propio autor dedicó más tiempo y esmero a esta obra que a otros encargos similares.

Pocas ciudades hay en el mundo que conserven de forma tan fiel un momento tan particular de su historia. En este caso, al contrario que las ciudades de Salamanca o Madrid el caminante no viaja a visitar grandes monumentos de la época sino que entra en una ciudad de la época, cotidiana, cercana, parada en el tiempo e inmersa en medio de un enclave de ensueño.

Atravesar el puente de San Pablo es viajar al siglo de Oro

Una vez que has volado en globo no puedes irte sin conocer la ciudad

  1. Camina sin plano

Una vez que has volado en globo por Cuenca, no puedes irte sin conocerla. Es importante prever al menos dos días con una noche en la ciudad. El primero para perderse por sus calles y plazas, que aun conservan su encanto medieval original. El turista puede olvidar el plano y descubrir los rincones por sí mismo. Las iglesias, plazuelas, calles verticales y vistas a las hoces lo sorprenderán a cada momento. Igualmente, como suele suceder en toda España, un buen restaurante aquí y un buen bar allí, auxilian al turista que quiere aplacar el hambre y la sed en cada momento. La visita a la Catedral es obligatoria, si puede reservar para hacer la visita nocturna, mejor. Para aquellos que les gusten los museos los hay buenos y variados; el Museo de Arte Abstracto, el de Las Ciencias, el de la Semana Santa…

En menos de 15 minutos de marcha el ruido de los coches desaparece ahogado por el canto de los pajaros

El segundo día es imprescindible ponerse unas buenas zapatillas y salir a pasear por las hoces. Lo que hemos visto desde el aire ahora lo vamos a ver desde la tierra. Es fácil, uno elige en que hoz se va a perder y comienza a caminar por la misma. Ambas sorprenderán al viajero con las formas kársticas imposibles, típicas de la ciudad, y con rincones naturales tan únicos e inigualables como desconocidos. En menos de quince minutos de marcha el ruido de los coches desaparece ahogado por el canto de los pájaros. Es muy aconsejable llevarse algo de picar y una botella de agua.

A 15 minutos de marcha estás en plena naturaleza

Nuestro equipo de avistadeglobo es especialista en organizar tu aventura en Cuenca

  1. El parque natural Serranía de Cuenca.

Aquellos que quieran disfrutar al 100% del entorno natural de la provincia se van a encontrar con un parque natural impresionante asentado en el Mesozoico, la era de los dinosaurios, y decorado con la típica morfología kárstica del lugar. El parque se encuentra a 30 minutos de cuenca. Si eres de aquellos que te gusta dejarte aconsejar puedes hablar con nuestro equipo y podemos montarte una aventura a tu medida. No sólo nos dedicamos a hacer viajes en globo, también trabajamos con www.territoriostatos.com para realizar actividades dentro del parque. Tanto si buscas la adrenalina del turismo de aventura como si sólo buscas la tranquilidad de perderte en medio de una naturaleza salvaje que no va a dejar de sorprenderte. En este caso, pertenecer a la España despoblada tiene sus ventajas. Observar animales es frecuente. Ver los buitres en su habitad natural es obligado. Y todo esto es un lujo hacerlo en el parque natural más despoblado de toda Europa.

En Japón han hecho una serie de dibujos Manga ambientada en las calles de la ciudad

En conclusión

Extrañamente, a día de hoy, Cuenca es más valorada por turistas que vienen de países lejanos que por los madrileños que están a un tiro de piedra. Volar aquí será una experiencia única e inolvidable. En Japón han llegado incluso a hacer una serie de dibujos animados Manga ambientada en las calles de la ciudad.

Hay una serie Manga en Japon ambientada en Cuenca. En la imagen el Puente de San Pablo

Obviamente existen muchas más razones de las que hemos nombrado para venir a visitarla, pero este post no pretende hacer de guía turística. A nosotros nos gusta sentir y disfrutar cada momento y es lo que nos encantaría que hicieras en tu viaje aquí. Esa es nuestra propuesta y estamos seguros de una cosa:

No te arrepentirás.

¡Vuela con nosotros!

Quieres sobrevolar Cuenca Ciudad Patrimonio de la Humanidad, o impresionantes localizaciones dentro de la Provincia, como el Parque arqueológico de Segóbriga, el Castillo de Belmonte o el Monasterio de Uclés entre otros...